La acusación particular defendida por Soriano i Piqueras reclamará diez millones de euros a los procesados por el caso Madeira Invest Club

En defensa de una veintena de grandes afectados, intervienen en el procedimiento el socio director de la firma, Victor Soriano, y el abogado Antonio Lechuga

El despacho de abogados Soriano i Piqueras, que ejerce la acusación particular en el denominado caso Madeira Invest Club en representación de un grupo de aproximadamente una veintena de grandes afectados, ha anunciado que reclamará a Álvaro Romillo y los demás procesados por la macroestafa una cuantía que se sitúa en torno a los 10 millones de euros. Se trata de inversores con una exposición económica especialmente relevante dentro de una causa que investiga una estafa de carácter masivo y continuado y que se sigue ante el Juzgado Central de Instrucción n.º 4 que dirige el juez Calama.

El procedimiento tiene su origen en la actividad desarrollada a través de la plataforma Madeira Invest Club, que habría captado a miles de inversores mediante un sistema de aportaciones económicas presentado como inversión alternativa, apoyado en una intensa actividad de promoción digital y en la promesa de rendimientos elevados. Según la investigación judicial, la operativa carecía de una estructura real de inversión que permitiera generar los retornos anunciados, destinándose los fondos captados, en buena medida, a atender retiradas de otros inversores y a fines ajenos a la supuesta actividad económica ofertada.

Las actuaciones judiciales han puesto de manifiesto la existencia de miles de perjudicados y un perjuicio económico global de centenas de millones de euros, lo que ha llevado al instructor a apreciar indiciariamente la posible comisión de delitos de estafa en modalidad de delito masa, organización criminal y blanqueo de capitales, acordándose asimismo medidas cautelares de carácter patrimonial para asegurar las eventuales responsabilidades civiles.

En este contexto, Soriano i Piqueras actúa como despacho de referencia para un grupo reducido de inversores que, por el volumen de sus aportaciones y la complejidad de su posición jurídica, han optado por una defensa técnica individualizada dentro del procedimiento. La actuación del despacho se centra en la definición precisa del perjuicio sufrido por cada uno de sus representados, en la identificación de los flujos económicos y en la localización de activos que permitan una eventual restitución de las cantidades invertidas.

El socio director del despacho, Víctor Soriano, señala que el caso Madeira Invest Club “presenta los rasgos característicos de los grandes fraudes de inversión contemporáneos: captación masiva, opacidad en la operativa real y una utilización intensiva de canales digitales para generar una apariencia de solvencia y confianza”. A su juicio, el eje del procedimiento debe situarse “en los perjudicados y en la recuperación efectiva del dinero, más allá de cualquier consideración ajena a la estricta depuración de responsabilidades penales y civiles”.

Junto a Víctor Soriano, el abogado Antonio Lechuga integra el equipo que dirige la actuación procesal de Soriano i Piqueras en esta causa. Desde la acusación particular se viene insistiendo en la necesidad de que la instrucción avance con rigor técnico, preservando la coherencia del procedimiento y evitando dinámicas que puedan diluir la posición de los perjudicados o dificultar el eventual resarcimiento económico.

La intervención de Soriano i Piqueras en el caso Madeira Invest Club se produce en un momento clave del procedimiento, en el que la delimitación de hechos, la concreción de responsabilidades y el aseguramiento patrimonial resultan determinantes para el futuro de la causa. El despacho continuará impulsando cuantas actuaciones sean necesarias para la defensa de los intereses de sus representados, en un procedimiento que, por su dimensión económica y número de afectados, constituye uno de los asuntos de mayor relevancia en el ámbito de la criminalidad económica reciente.